No habrá niños cristianos si sus padres no viven la fe con cariño

No habrá niños lectores si los padres no leen.

No habrá niños sociables si los padres nunca están disponibles.

No habrá niños amorosos si sus padres no los tratan con amor.

No habrá niños generosos si sus padres no les dedican tiempo.

No habrá niños que disientan si en sus casas solo han visto sometimiento.

No habrá niños profundos si en sus casas solo ven banalidades.

No habrá niños respetuosos si en sus casas no saben lo que es el respeto.

No habrá niños dignos si en sus casas solo han conocido humillaciones.

No habrá niños alegres de padres tristes.

No habrá niños críticos de padres sumisos.

No habrá niños activos de padres pasivos.

No habrá niños motivados de padres desmotivados.

No habrá niños exigentes de padres mezquinos.

No habrá niños apasionados de padres reprimidos.

No habrá niños libres de padres esclavos.

No habrá humanidad en los niños si en sus casas no los tratan como seres humanos.

No habrá escuelas pero sí aparcamientos de niños,

almacenes para adolescentes,

cárceles para jóvenes.

No habrá escuela

porque tampoco habrá habido padres.

Antonio Orihuela. El amor en los tiempos del despido libre. Ed. Amargord, 2014

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