Las esculturas de Timothy P. Schmalz

Sus esculturas están repartidas por todo el mundo y gran parte de ellas tienen un impactante contenido religioso y provida.

No hay obra suya que no tenga un claro mensaje evangélico. Para este canadiense la escultura es su vocación pero también su apostolado pues sus creaciones han hecho reflexionar a muchos viandantes que se han encontrado con ellas. El realismo de sus obras no deja lugar a dudas.


La Última cena.

“Soy una víctima del aborto. Cuando tenía 20 años tenía una relación y la chica con la que estaba saliendo se quedó embarazada. Fuimos engañados por esta cultura para hacer lo supuestamente ‘responsable’. He experimentado lo que se siente al sentarse en una clínica esperando a que mi novia abortara y lo que era estar con ella después del aborto”. “Vi de primera mano la devastación que le hizo a mi corazón y a mi alma –también a mi novia-. Fue aplastante”, explica el ahora escultor católico. Ahora utiliza su talento para defender la vida.
“Veo mis esculturas como parte de la lucha contra esa invisibilidad. A día de hoy, 20 años después, todavía me conmuevo cuando pienso en la experiencia del aborto y en la devastación y ocultación que hay detrás”, afirma convencido este canadiense que trabaja para “dar gloria a Dios”.

Por todo ello, confiesa que sus esculturas “son una forma activa de expiar” y espera que “sirvan como un oasis en contra de este silencio y hagan visible lo que muchas veces se hace invisible”.


Yo te absuelvo, en la que aparece el Padre Pío es una de las principales obras del autor

Su inspiración para crear estas obras procede de su propia vida. “Viene de mi experiencia con el aborto y el aprendizaje de mi fracaso, sentía la necesidad de crear algo positivo”.

Uno de sus mayores deseos es que su escultura en la que un ángel se inclina hacia la cuna vacía pueda llegar a muchas ciudades diferentes porque, añade Timothy, “sé que hay muchas personas, tanto hombres como mujeres, sufriendo en silencio por el aborto”.

Toda su obra está marcada por sus experiencias vitales y la escultura del ángel junto a la cuna también refleja el sufrimiento de los padres que han tenido un aborto involuntario. Así surgió precisamente esta pieza. “La hice después de que mi mujer tuviera un aborto. Fue un momento en el que estábamos seguros de que íbamos a tener nuestro tercer hijo y estábamos emocionados porque iban a tener un hermano. Luego tuvimos que decirles lo que pasó”.


La escultura del ángel junto a la cuna vacía surgió de una experiencia personal propia del autor

La historia del mendigo en el que vio a Jesús
La escultura Jesús Mendigo también surgió de una experiencia personal.  El escultor se encontraba en Toronto cuando vio a una persona sin hogar. “Era noviembre y este hombre estaba envuelto en una manta y acostado en un banco del parque: la ciudad de Toronto era su dormitorio. Durante todo el día me perseguía esta imagen y las palabras que vinieron a mi corazón fueron: ‘Él es Jesús’”.
Al día siguiente, ese pensamiento seguía en su cabeza y no conseguía quitárselo y como escultor, afirmaba, “me sentí obligado a hacer una representación de Jesús como una persona sin hogar”.


El Papa quiso ver la escultura de Jesús Mendigo que iba a ser colocada en el Vaticano

“El cristianismo es una religión difícil de digerir, y esto es lo fascinante. Cuando Jesús dice que debemos amar a nuestros enemigos es difícil”.

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