Carta a los fotógrafos de mi Primera Comunión.

Paz y bien. Soy un franciscano que dedico gran parte de mi humilde oración a pedir a Dios fe para todos los niños que reciben su primera comunión y para sus familias que su fe sea, al menos, la suficiente como para mantener el vínculo con la comunidad cristiana.

La experiencia de estos años es que continúan cuidando su fe en la comunidad, más o menos, un 25% de los niños que comulgan. Los que comulgan con 9 o 10 años y sus familias pierden el vínculo, pueden vivir uno o dos años recordando la vida en la parroquia como un momento de su vida, pero al tercer año ya somos un vago recuerdo, al mismo nivel que una obra de teatro de la infancia. Y al cuarto año, cuando ya pasan a secundaria son capaces de argumentar cualquier cosa que les llega por la televisión o en la calle, como si la Primera Comunión no hubiera nunca sido importante en su vida.

Por eso, pido a los fotógrafos que venís a servir en las celebraciones que hagáis dos fotos que luego le pediré a los padres que las amplíen, dupliquen y la tengan siempre a la vista de los niños, para que éstos nunca olviden el tesoro que han recibido:

Una foto importante es el momento de recibir el sacramento. Pero la que considero imprescindible pedir que hagáis ese día a cada niño es la del momento de entrega de la luz del bautismo, momento en que entregamos físicamente y transmitimos la fe de padres a hijos.

Hemos pedido a los padres que traigan la misma vela que encendieron en el bautismo del niño, como signo de la fe que nace en su pequeña persona. Esa misma vela, 9 o 10 años después los padres la pondrán en manos del niño en el momento previo a rezar el Credo. La entrega de esta luz, de la fe, es la garantía de que nuestra fe viene de Cristo, transmitida de padres a hijos por generaciones. Este gesto de los padres expresa el vínculo de nuestra fe con los apóstoles y es el mejor cimiento de nuestra fe.

Estimados fotógrafos,

la foto más importante que os pido que hagáis, para que los niños nunca olviden de quién recibieron la fe y por qué sus padres quisieron entregársela, es la entrega de la luz/fe recibida por el bautismo y custodiada hasta este día por padres y padrinos. A partir de hoy el niño, cual pequeña persona, tendrá también responsabilidad en ese cuidado.

Vuestro trabajo puede llegar a ser el único vínculo del niño con nosotros, su comunidad. Rezo también por vosotros, para que seáis instrumentos de Jesús en su Iglesia.

FrayDino Franciscanos Coruña. fraydino@gmail.com

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La voluntad de unos padres de entregar la fe a sus hijos es parte de ese viento del Espíritu que Jesús sopló sobre nosotros para dar vida a su Iglesia y a nosotros en Su Iglesia

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