El arrepentido.

Traigo para nuestro grupo el testimonio que publica Alfa y Omega 28 de Abril de 2018 para trabajar en BxT.

Hoy voy a contar la historia Del arrepentido
Que viviendo en la memoria Se perdió el camino

Es hermano de ese que anda Siempre en el futuro
Pasa temporadas largas Sordo, ciego y mudo

Hoy voy a cantarte la canción Del arrepentido

Si saltas vives / Pero hay que saltar pa’ ‘dentro
Y no hay parada de metro / Que nos lleve a ese lugar

Donde los miedos / Se confunden con la vida
Y no queda otra salida / Que volvernos a encontrar
Con el presente

El que no lleva las cuentas pendientes
Del mas humilde hasta el mas influyente
El que te dice, oye Melen, pórtate bien
Vamos pa’ Oviedo que nos deja el tren

Hoy voy a contar la historia Del que busca afuera
Queriendo encontrar culpables Para sus problemas

Ese que va por la vida Con la razón siempre
Y no sabe que no existe Eso que defiende

Hoy voy a cantarte la canción Del arrepentido

Si saltas vives Pero hay que saltar pa’ ‘dentro
Y no hay parada de metro Que nos lleve a ese lugar

Donde los miedos  Se confunden con la vida
Y no queda otra salida Que volvernos a encontrar
Con el presente

Donde huyen a los fantasmas
Y se ahogan las supersticiones
Donde todo el mundo baila al ritmo
De los corazones

Ay donde todos los miedos, Carlos
Se desaparecen
Donde todas las tristezas se van
Cuando me ven aparecer

Si saltas vives Pero hay que saltar pa’ ‘dentro
Y no hay parada de metro Que nos lleve a ese lugar

Donde los miedos
Se confunden con la vida
Y no queda otra salida
Que volvernos a encontrar

Despierta, con cada segundo que pasa
Se cierra una puerta
En cada mirada perdida se muere un paisaje
Que cada momento que vuela no vuelve

Despierta, conecta
Tu cuerpo mediante la mente
Que mueve hasta lo que no ves
Porque crees que es inerte

Y así podrás al fin saber lo que grita el planeta
Ya llego la hora de que miremos dentro
Despierta

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En una entrevista en La Razón, el artista confiesa que ha recuperado la fe y que fue educado «en un falso catolicismo. Veía incoherencias como salir de Misa con el discurso del pobre y no hacer nada en la calle. Lo bueno es que con los años nos vamos rediseñando»

No hay duda de que en Melendi se ha producido un cambio. Lejos queda ya el joven cantante con rastas y tatuajes que no ocultaba su relación con las drogas y que incluso obligó a un avión a aterrizar después de una sonada borrachera.

La transformación ha sido física, pero también musical. Ahora se dedica al rumbatrón –acaba de publicar el disco Ahora– y reniega de su pasado cuando cantaba cosas como esta: Y es que tengo un problema/ voy de bar en peor/ si el problema es sin remedio/ yo aquí tengo gramo y medio/ compartamos el dolor.

«Las viejas canciones ya no me gustan. Muchas se me escapan de las manos. Ya no pienso de esa manera y cuando hablaba con vehemencia. No las respeto», explica recientemente el artista en una entrevista con el diario La Razón.

En su nueva etapa musical canta temas como El arrepentido, por lo que el periodista le pregunta si «¿el arrepentido es usted?». Melendi asiente y añade: «No es haberme comportado mal. Es vivir en la culpa o vivir en el futuro, estar huyendo del presente. Y te engañas a ti mismo. Cuando desaparece es un alivio».

Joaquina y la fe

A alejar sus fantasmas le ha ayudado una tal «Joaquina», a la que el artista le ha dedicado el disco. «En una mala época en la que estaba perdido me sucedían cosas que no entendía y busqué explicaciones y esta persona me dio herramientas para comprender al ser humano. Fue una suerte conocerla», asegura en La Razón.

De esta forma, Joaquina le ayudó a «recuperar la fe cristiana. Y eso me ha llevado a analizar mi vida en retrospectiva. Momentos de mi vida que me han dirigido hacia donde estoy. Y creo que cada uno debe coger lo mejor que hay».

«¿Fue educado en la religión?», le pregunta Ulises Fuente. «Sí, en un falso catolicismo. Veía incoherencias como salir de Misa con el discurso del pobre y no hacer nada en la calle. Lo bueno es que con los años nos vamos rediseñando», contesta Ramón Melendi.

«¿Por qué el cristianismo?», insiste el periodista. «Es creer en una persona y no como lo vende una religión sino como lo que era, alguien que veía más allá en los seres humanos. Jesucristo te decía «no juzgues» y eso mismo lo afirmaban Buda o Platón. Lo que pasa es que está todo muy enturbiado. Lo que no soporto es vivir con miedo».

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