¿Qué comunidad vamos a tener mañana? ¿Qué parroquia vamos a ser… esta tarde?

PAz y Bien.

El pasado domingo 19 de abril hemos tenido nuestro encuentro BOAXENTE, como los últimos 5 domingos, por skype. 27 jóvenes confinados en nuestras casas pudimos vernos y abrazarnos y hablar del evangelio de hoy: una comunidad de unos pocos discípulos, que se encuentra dispersa por los acontecimientos vividos días atrás: Jesús ha muerto y los discípulos se ven sólos y dispersos; cada uno ha vuelto a su pueblo, a sus tareas y a sus cosas.

¿Qué comunidad cabe soñar y esperar

cuando todos estamos algo desconcertados

por la situación que vivimos

y no sabemos qué viene después

ni qué quiere Dios de nosotros?

boaxente-logo

No cabe pensar en fechas concretas ni en actividades concretas; dado que no somos dueños del tiempo, ni es momento de programar. La hermana enfermedad se muestra cercana a todos por igual, se nos ha caido al suelo nuestra ‘omnipotencia’, todos nos encontramos, de repente, a la misma distancia, igualmente susceptibles de caer enfermos; de no ser imprescindibles para este mundo.

Por primera vez para miles de personas, la muerte entra dentro de los horizontes tan posibles como imposibles. Esto nos hace humildes, nos deja ver que somos frágiles. Nuestras redes sociales reflejan un hambre vital por la fraternidad, por la cercanía de los vecinos. Por primera vez decimos valorar más el ser alguien para los demás que el tener más que ellos; Salen a flote canciones y poemas que expresan nuestra humildad sobrevenida; y nuestra nueva escala de valores, como el de A.Valdés que dice cosas tan ciertas en estos días como:

Ya no tendremos envidia pues todos habrán sufrido;
Ya no tendremos desidia; seremos más compasivos;
Valdrá más lo que es de todos que lo jamás conseguido;
Seremos más generosos y mucho más comprometidos;
Entenderemos lo frágil que significa estar vivos

Y en esta situación no queremos dejar pasar el tiempo sin construir ese mundo mejor y esa parroquia viva que nos tenía tan ocupados hace 6 semanas;

pero a otro ritmo, con otra visión, con mayor cimiento…

Dios será importante para nosotros por sí mismo,

no por lo que nos pide o lo que significa

Nosotros seremos importante por los que somos,

por estar vivos, no por lo que hacemos.

1.- La primera gran linea de acción, no ya para el futuro, para cuando nos volvamos a encontrar, sino para ya mismo será CUIDARNOS MUTUAMENTE:

La comunidad del futuro estará formada por personas, personas únicas, personas importantes para todos, ya no por tareas, misiones, ni programas ni grupos; sino por personas con infinitas ganas de ser tomadas en serio, tenidas en cuenta, amadas por ser ellas mismas.

Ya no importará tanto lo que sabes hacer, ni en qué quieres colaborar; sino lo que nos une, lo que amamos, … importaremos cada uno, como personas.

Y la gran y única misión de la parroquia será CUIDARNOS, pero de uno en uno, uno a uno. Ya no diremos ‘La Paz contigo’ sino “La Paz contigo, Manuel, ¿Qué tal estás?”

Antes de este confinamiento hacíamos tantas cossas que no teníamos tiempo de saber qué tal estamos cada uno. Ahora todo va a cambiar. Haremos menos, viviremos más. Más unidos también.

2.- La segunda gran línea de acción, que ha de ser la primera es CUIDARME a MÍ MISMO. Cimentar mi vida interior. Cuidar mi propia fe. La principal misión y tarea de la Iglesia de mañana será cuidar mi fe. Como los 10 discípulos del evangelio de hoy cuidaron la fe de Tomás hasta que este experimentó el amor de Dios en su propia carne.

La Iglesia del mañana soy yo, y lo feliz que yo sea así estará de viva mi parroquia. La comunidad empieza de nuevo, y empieza si yo la eligo, si yo la quiero. Si yo creo que ella puede cuidarme y cuidar mi fe.

Lo que este virus nos ha quitado es menor de lo que nos está dando. Hoy todo el mundo tenemos claro cuan importante es cuidarte, porque sólo cuidándote estarás cuidando a los que amas. Esto es un hábito que ha de quedar para siempre.

Seguiremos necesitando a la parroquia, pero ya no para cambiar al mundo, sino para sostener mi fe, para hacerme feliz, para cuidar mi alegría. Con mi alegría bien cuidada, el mundo se cambiará sólo. Y la Iglesia recobrará vida por sí misma, sin necesidad de mi afán ni de mis programas, sino tan sólo de mi felicidad.

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EN RESUMEN: Ambas lineas de acción en realidad son una sola si nos sabemos hermanos. No es momento de planificar sino de hacer llamadas, mandar mensajes personales, pensar en los demás pero de uno en uno; tener detalles, pequeños y grandes; pero con cada uno; amar con acciones pequeñas, pequeños favores, pequeñas sonrisas. Y rezar por cada uno, los unos por los otros, pero de uno en uno.

PORQUE, como decía San Francisco, amar es ser amado y comprender es ser comprendido; cuando tu das, en realidad recibes; Cuando das la vida es, en realidad, cuando estás viviendo.

Fraternidad Boaxente.

Franciscanos Coruña

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